Inicio    Cae Proinsa, última pieza del emporio inmobiliario de Santamaría (Reyal Urbis)

Proinsa, Promotora Inmobiliaria del Este,ha entrado en concurso de acreedores. La compañía está presidida por Rafael Santamaría, el que fuera uno de los 'señores' del ladrillo del pasado boom inmobiliario -junto a Joaquín Rivero, Enrique Bañuelos, Luis Protillo o Manuel Jove– y presidente también de Reyal Urbis, que en 2016 protagonizó segunda mayor disolución de una inmobiliaria después de la de Martinsa Fadesa.

Precisamente Reyal Urbis, en liquidación concursal desde el pasado verano, controla el 70% de esta compañía dedicada también a la promoción inmobiliaria. Ambas, además, comparten domicilio social en la madrileña Calle Ayala, a 50 metros del Paseo de la Castellana donde Rafael Santamaría Trigo, que también ocupó la presidencia de los promotores de Madrid (Asprima), tenía su despacho.

El Juzgado Mercantil número 1 de Madrid declaraba la semana pasada en situación de concurso a Proinsa con una deuda de casi 62 millones de euros y unos activos valorados en 57 millones y después del desistimiento del acuerdo de refinanciación a mediados de diciembre de 2016. De hecho, la deuda a corto plazo roza los 34 millones de euros, de los cuales, 10 son deudas con varias entidades financieras y 21,5 millones con Sareb. Por otro lado, mantiene también deudas a corto plazo de 21,6 millones de euros con empresas del grupo. Más datos. A cierre de 2016, las pérdidas ascendían a 1,1 millones de euros, y contaba con un patrimonio neto negativo de casi 5 millones de euros.

Además de Reyal Urbis, entre sus accionistas minoritarios figuran varias empresas de Burgos, integrantes del mismo grupo: Inmobiliaria Espolón, Promotora Fuente Redonda, Grupo Río Vena Gestión de Obras y Alqlunia 2.

Proinsa contaba con un solo activo. Un terreno en desarrollo en Los Berrocales, uno de los desarrollos del sureste de Madrid bloqueados hace quince días por Ayuntamiento de Madrid. En concreto, se trata del 75% de una finca (La Fortuna), con un valor razonable a cierre de 2016 de 57,1 millones de euros, según la valoración realizada por Knight Frank. Sobre dicha finca recae un único préstamo hipotecario sindicado con Sareb, Banco CEISS, Banco Mare Nostrum, Ibercaja y Unicaja, actualndo EBN Banco de Negocios como banco agente del mismo. Dicho préstamo fue constituido en diciembre de 2006, novándose posteriormente en tres ocasiones hasta finales de 2014.

Tras un nuevo acuerdo con los acreedores, se fijó un nuevo plazo en mayo de 2016

Casi medio siglo dedicados al ladrillo

Los negocios inmobiliarios de la familia Santamaría se remontan a 1970. Reyal Urbis, como cuenta Nacho Cardero en "Los señores del ladrillo", fue constituida en marzo de ese año por su padre, Rafael Santamaría Moreno, propietario de la Granja Layer, en Pinto, dedicada a la venta al por mayor de huevos. "Las gallinas ponedoras trocarían en grúas y la familia le daría la vuelta a la empresa, pasando a denominarse Reyal, que es Layer pero puesto al revés".

La pequeña constructora daría paso a la que se convertiría en una de las grandes promotoras del país, tras comprar Urbis a Banesto en julio de 2006 por 3.300 millones de euros, en pleno boom inmobiliario. Como Reyal Urbis, apenas once años más tarde, pasaría a convertirse en uno de los símbolos, junto a Martinsa-Fadesa, de la explosión de la burbuja.

Proinsa era, hasta la semana pasada, la última pieza en pie de su emporio inmobiliario. La última pieza de un castillo de naipes que fue dejando muchas cartas por el camino, como la ciudad fantasma de Valdeluz, a solo 67 kilómetros de la Puerta del Sol, en la provincia de Guadalajara y otro de los símbolos, junto a Seseña (Toldeo) de Francisco Hernando (El Pocero), de los excesos de la fiesta inmobiliaria.

Un pretendido, pero frustrado 'pelotazo' que preveía la construcción de casi 10.000 viviendas a cargo de la constructora Reyal, aprovechando que el trazado del AVE pasaría junto a la urbanización fantasma. Pero también fue muy sonado su faraónico y fracasado proyecto bautizado como Castellana 200, que incluía viviendas, oficinas, hotel con spa y centro comercial de lujo. Su quiebra tuvo que ser digerida por Santander, BBVA, Sabadell, Bancaja y Banco de Valencia.

Artículo Original elconfidencial.com

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