Inicio    Segundo asalto: ArcelorMittal complica el pelotazo inmobiliario de Aristrain en Madrid

La batalla judicial entre ArcelorMittal y José María Aristrain de la Cruz por uno de los mayores solares industriales de Madrid continúa. La Audiencia Provincial de Madrid acaba de dar la razón a la multinacional del acero sobre un pleito contra el empresario que ejerció su derecho de compra sobre unos terrenos de unos 200.000 metros cuadrados de uso industrial en el distrito madrileño de Villaverde donde, hasta 2012, se levantaba la siderúrgica de ArcelorMittal, la mayor productora de acero del mundo.

Por ellos, Aristrain —que ganó en primera instancia— ponía sobre la mesa tres millones de euros, una cifra irrisoriamente baja, tal y como explicaban a El Confidencial varios expertos inmobiliarios el pasado mes de febrero, cuando la balanza legal se inclinaba a favor del empresario, una de las grandes fortunas del mundo y uno de los hombres más ricos de España, según 'Forbes', que en 2017 le calculaba una fortuna de 1.000 millones.

ArcelorMittal recurrió entonces la sentencia y ahora un juez da la razón a la multinacional al entender que esos terrenos son suyos porque aún están en uso. Según fuentes cercanas a la compañía, aunque la fábrica que se levantaba sobre esos terrenos cerró, sobre los mismos se realizan otras acciones siderúrgicas como tratamiento y almacenamiento de chatarra, al tiempo que está previsto el traslado del centro de servicios del acero de la compañía.

Tal y como figura en el catastro, el solar está compuesto por cuatro parcelas y se trataría de un área regulada por la Norma Zonal 3, es decir, áreas en las que no se conoce con certeza la titularidad del suelo. Sobre los mismos, no existe solicitud de planeamiento alguna, según fuentes municipales. Un 'caramelo inmobiliario' muy apetecible en un momento de gran auge del mercado inmobiliario en general y del logístico en particular.

Antigua fábrica de ArcelorMittal en Villaverde. (E. S.)

Para entender el conflicto hay que remontarse varias décadas atrás en el tiempo, cuando José María Aristrain padre compró el solar a finales de los sesenta a Manufacturas Metálicas Madrileñas. Sobre ellos se levantaban talleres de fundición y laminación de acero, parques de chatarra, edificios de oficinas, laboratorios y almacenes. Un impresionante complejo fabril de ladrillo, piedra y acero cuyos restos son completamente visibles desde la autopista de Toledo.

El Supremo tiene la última palabra

En el año 1985, tras la trágica muerte de su padre en un accidente de helicóptero, los terrenos y las instalaciones pasaron primero a manos de Aceralia —Aristrain se quedó con el 11% del capital de la mayor productora de acero de España—, después a Arcelor varios años más tarde —cuando se unió a los grupos siderúrgicos Arbed y Usinor, uno de los más importantes del mundo— y finalmente, tras su fusión con el conglomerado siderúrgico Mittal Steel, los terrenos acabaron en manos del gigante ArcelorMittal.

Sin embargo, el conglomerado indio, del que José María Aristrain de la Cruz posee un 2% del capital, no era dueño de los terrenos. Estos estaban cedidos mientras la fábrica se mantuviera en funcionamiento. Si esta echaba el cierre, Aristrain tenía un derecho de compra sobre los mismos.

ArcelorMittal mantuvo la actividad de la fábrica hasta que en 2012 cerró definitivamente sus puertas por una reorganización de la estrategia del grupo. Desde entonces, los terrenos y las estructuras allí construidas —y solo desmontadas parcialmente— están en desuso, si bien, según fuentes de la compañía, "los terrenos se están utilizando para aprovisionamiento y tratamiento de chatarra".

Aristrain, por el contrario, consideró que había llegado el momento de ejercer su derecho de compra, que ha terminado en los tribunales y que deberá resolverse en el Tribunal Supremo. Una sentencia que, según las fuentes consultadas, podría demorarse dos años.

La sentencia de la Audiencia Provicial de Madrid supone un nuevo revés para José María Aristrain, acusado de un fraude fiscal de 200 millones. Tal y como adelantó este diario, el magnate del acero estaría intentando hacer caja para poder negociar con Hacienda o intentar salvar la mayor parte de su fortuna de las garras del fisco.

En mayo de 2017 puso a la venta su megayate por 29 millones, y un año después ha hecho lo propio con su Ferrari 250 GTO, una pieza de coleccionista por la que pide entre 60 y 70 millones. La venta de este solar, uno de los mayores de uso industrial de la capital y en un momento de gran auge del mercado inmobiliario en general y del logístico en particular, podría haber aportado importantes plusvalías para el empresario que, sin embargo, tendrá que pelear hasta el final si quiere hacerse con ellos.

Imagen obtenida del catastro.

Artículo Original elconfidencial.com

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